Sólo una vez.

Hay veces en las que el tren sólo pasa una vez en la vida, en las que los besos y las caricias adquieren valores inalcanzables, en las que el cielo se vuelve rosado tras una puesta de sol inimaginable, en las que las miradas que se entrecruzan pueden llegar a desembocar en conversaciones entre desconocidos, en las que las posibilidades, por mínimas que sean, aparecen cuando menos te lo esperas, en las que las relaciones de pareja se encuentran en peligro de extinción.
 Vivimos en un mundo en el que las oportunidades hay pocas y hay casos que las decidimos desaprovechar tontamente sin darnos cuenta todo lo que viene rodado con ese tipo de decisiones. Decisiones como organizar nuestra vida o dejarla volar a su rollo, como participar en momentos de vidas ajenas o participar en momentos individuales con tu imaginación, como sacar adelante una relación que marchita por falta de cuidados intencionados, o como relacionar toda una vida con un futuro que ya ha llegado.
SI TRENES, SÓLO HAY UNO, A PRACTICAR ATLETISMO Y A LLEVAR UN RELOJ ENCIMA.


Elena.

0 comentarios:

Publicar un comentario