Siempre habrá una mirada pacífica detrás de unos ojos llenos de dolor. Nunca quedarán agujetas de un amor primerizo si detrás de éste se esconde una gran goma de borrar a la que llamamos voluntad. Jamás pierdas la sonrisa de tu cara; habrá otros que la tomen por ejemplo y se sostengan a partir de ella. Sigue tu camino mirando al pasado y ríete en su cara por cada vez que dijiste: -No puedo más. Enseña la lengua a cualquier problema, piensa 'no vale la pena' y susurrate a tí mismo 'las penas ya no valen’.

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