Siempre había soñado con estar allí, tumbados en el césped, solos los dos, viviendo la vida como nunca antes, imaginando cada paso que daríamos juntos. Siempre había querido ser menos cobarde, tener narices a decir lo que pienso, lo quiero y lo que no quiero. Siempre quise volar, sentirme totalmente libre y era consciente de que ver tu sonrisa todos los días era la sensación más parecida. Losé, ingenua niña tonta que cree que las cosas duran para siempre, al menos queda el recuerdo de pensar que todo lo que antes soñaba podía cumplirse.



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