Es como saber que hay un muro y en vez de parar o saltarlo, nos tapamos los ojos y vamos corriendo hacia él.


Idealizamos momentos cuando sabemos que nunca pasarán. Nos ilusionamos con todo sabiendo que no es para ilusionarse.Y después sufrimos porque desde un principio sabíamos que íbamos a acabar sufriendo, porque las ilusiones se rompen enseguida y los momentos que hacemos tan perfectos acaban siendo un fraude. 

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