Cuando eres joven, piensas que te queda toda vida por delante. Que vas a tener mucho, mucho tiempo para hacer todo aquello que te gusta y que quieres hacer antes de desaparecer de este mundo. No te das prisa porque piensas que todo llegará, que lo mejor es esperarlo sin hacer nada. Pues no. Ese es el error, ese es el gran error de todas las personas que esperan que les venga la fortuna y el amor por casualidad. Para conseguir algo hay que intentarlo y para intentarlo trabajarlo. Que nadie te regala nada y nada cae del cielo. El que algo quiere, algo le cuesta. Pues bien, ¿si nos dijeran que nos queda un día en la Tierra, haríamos todo lo que estamos haciendo ahora?¿dejaríamos las cosas tal y como las llevamos ahora? Cualquier ser humano me diría que no, nadie está completamente contento con su vida, con sus acciones y con las consecuencias de éstas. Si nos dijeran que nos queda un día en la Tierra, el miedo desaparecería. Se esfumaría, bueno, lo echaríamos nosotros de nuestra vida, a tortazos, con uñas y dientes; pues cuando te queda tan poco tiempo de vida, no te puedes permitir el lujo de tener miedo. No va a ver consecuencias, no va a ver una segunda vez. Tienes que decir todo aquello que nunca te has atrevido a decir, pedir perdón por tus errores y sacarle el máximo provecho a la vida.
Pues bien, ¿por qué no vivimos cada día como si fuera el último?¿Por qué no hacemos y decimos todo lo que querríamos decir?¿por qué no nos levantamos por la mañana y nos preguntamos: quiero ser así?.
Aprovecha la vida, no esperes que las cosas te vengan, ve a buscarlas, y hasta que no encuentres lo que quieres, no pares, porque quien la busca la encuentra. Y es así.


Patricia.

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