Cuando regreses aquí no te olvides que fui yo quien te ayudó a irte. Quien te dio impulso y quien te apoyó cuando nadie más lo hacía. No te olvides, que tus noches fueron compartidas, y tus amaneceres solo míos.
Cuando vuelvas a este remoto lugar, recuerda que yo siempre te quise, y que aunque el tiempo pasa, a veces los sentimientos son más duraderos que las propias rocas, y que, generalmente, no sufren ningún tipo de erosión.
Recuerda nuestros momentos, no voy a ser tan optimista de pedir que sólo sean los buenos, también te permito, es más, te obligo a que recuerdes los malos. Todos esos días en los que odiarme era tu deporte favorito, todos esos momentos de desesperación por mi absurda manera de ver la vida.
Recuérdame, ya no solo como persona, sino también como alma perdida en un mar repleto de soledad.



Cuando regreses, recuerda que yo nunca me fui, que siempre estaré esperándote. A tí y a tu maravillosa sonrisa.

#

Hay momentos en los que el negro lo cubre todo. Se introduce en nuestras entrañas y nos oprime cual pelotitas antiestrés, dejándonos sin respiración, dejándonos sin esencia. En esos momentos, la única forma de liberar esa rabia, esa inquietud de nuestra alma, por lo menos en mi caso, uno de tantos, es llorando. Llorar. Simplemente. Eliminar todos nuestros fantásmas por los ojos, intentar evitar que vuelvan a por lo poco que nos queda en nuestro interior, la limitada parte de nosotros que todavía luce con luz propia, que todavía no ha sufrido la contaminación.

Ese "todo" negro no es fácil de eliminar; requiere tiempo, dedicación, esmero y paciencia. Cuatro elementos, que, en muchas personas, destacan por su ausencia. Si juntas todos estos elementos, puede que un día, si eres una persona afortunada, consigas volver a ver el arcoiris. Consigas eliminar esa venda de tus ojos, consigas volver a regenerar esas partes de tu alma putrefactas y vuelvas a brillar con luz propia.

Y cuando hayas llegado ahí, cuando sepas que por fin te has deshecho del MIEDO que te condenaba, lo único que podrás sentir es libertad. Una libertad efímera y dolorosamente deliciosa. Pero sí, será efímera, como todo en esta vida. 

Un día volveras a sentir esa opresión en el pecho, seguramente por causas diferentes. Pero el sentimiento será el mismo. La necesidad de evasión también. Y el modo de salir indemne del asunto, si es que se puede, es el explicado anteriormente.

Releyendo lo escrito anteriormente me he dado cuenta que tampoco muestro mis ideas con la suficiente claridad, que no soy capaz de transmitir los pensamientos que me rondan de la forma que más me gustaría, pero que, sin duda alguna, estoy poniendo el esmero, la paciencia y la dedicación para quitarme la venda del miedo que actualmente me oprime. El tiempo viene solo, y pasa, queramos o no.
 

.

A veces buscamos excusas para no ver la realidad. Rodeamos el problema y creemos que así se va a solucionar, sin darnos cuenta que hasta que no lo afrontemos, hasta que no luchemos por solucionarlo, no se solucionará.

.

Sabes que lo necesitas, sabes que lo quieres, lo quieres mucho. Pero lo quieres cuando no está. Necesitas que él no te necesite para perder el culo por él. Que cuando te sientes querida huyes. 
Creía que eso había quedado lejos, pero parece que una nunca cambia. A pesar de sí misma.

#


Todos días en la tele o por la calle vemos la debilidad y el dolor humano. Todas aquellas personas que no tienen ni para comer u otras tantas que por no tener, no tienen ni salud. Gente enferma a la que no le dan ni dos meses, gente tan débil que ni siquiera puede mover una mano. Pese a todo aquello, muchas de esas personas, dentro de lo que cabe, son felices.
Entonces, yo me pregunto, ¿Quién es el gilipollas que teniendo comida y salud es infeliz?¿Quién es el desgraciado que no valora la vida, que se atreve a sentirse incomprendido e infeliz? Y la respuesta es bien sencilla: yo misma.
Yo misma en muchas ocasiones me siento triste, me siento mal. Pero enseguida pienso en que no tengo derecho a ello. Que lo que debo hacer es recomponerme, pensar en todo aquello que tengo en vez de pensar en lo que me falta, y seguir adelante.
Ser feliz por lo que soy y por lo que tengo, eso es lo que debo hacer. Porque sufrir sufrimos todos, pero mi sufrimiento es mínimo comparado con el de todas aquellas personas a las que la vida, por una razón o por otra, se les escapa.

.


  
Quiéreme, manifiéstate de súbito, choquémonos como por arte  mágico en el Bukowski un miércoles. Pidámonos disculpas, intentemos tirar el muro gélido diciéndonos las cuatro cosas típicas. Invitémonos a bebidas alcohólicas. Escúchame decir cosas estúpidas y ríete. Sorpréndete valorándome como a oferta sólida. Y a partir de ahí, quiéreme. Acompáñame a mi triste habitáculo. Relajémonos y pongamos música. De pronto, abalancémonos como bestias indómitas. Mordámonos, toquémonos, gritémonos. Permitámonos que todo sea valido. Y sin parar follémonos. Follémonos hasta quedar afónicos, follémonos hasta quedar escuálidos. Y al otro día, quiéreme. 

Unamos nuestro caminar errático descubramos restaurantes asiáticos, compartamos películas,
celebremos nuestras onomásticas regalándonos fruslerías simbólicas. Comprémonos un piso. Hipotequémonos. Llénenoslo con electrodomésticos y regalémosle nueve horas periódicas a trabajos insípidos que permitan llenar el frigorífico. Y mientras todo ocurra, solo quiéreme. 

Continúa queriéndome mientras pasan hespiditas las décadas dejando que nos arrojen al hospital geriátrico. Inválidos, mirándonos sin más fuerza ni dialogo que el eco de nuestras vacías cáscaras. Quiéreme para que pueda decirte cuando vea la sombra de mi lápida “Ojalá, ojalá como dijo aquel filosofo, el tiempo sea cíclico y volvamos reencarnándonos en dos vidas idénticas y cuando en el umbral redescubierto de una noche de miércoles pretérita tras chocarme contigo, girándote, me digas: uy, perdóname, ruego que permita al Dios autentico que recuerde el futuro de este cántico, y anticipándolo, pueda mirarte directo a los ojos y conociéndolo muy bien, sabiendo el de venir de futuras esdrújulas, destrozando de un pisotón mi brújula te diga: Solo quiéreme”.


Muchos cambios en muy poco tiempo. Muy seguidos. Uno tras otro, sin descanso, sin tregua. Poco a poco mi vida ha cambiado mucho. ¿A mejor? Yo diría que sí. Parece que por ahora todo va perfecto. En realidad tampoco le puedo pedir nada más a la vida, no tengo ningún tipo de carencia en ella. Podría decir que soy feliz. Pero eso es demasiado decir, es algo que no me gusta decir muy alto, aunque en estos momentos saldría a la calle y gritaría:
"¡SOY FELIZ!". 

 Pero eso significaría arriesgarme a que el mundo lo sepa, a que ocurra algo que fastidie todo, que lo eche a perder. Y esque me da miedo ser feliz, por el mero hecho de que sé que esto no va a durar eternamente, que llegará un día en el que algo se fastidiará y dejaré de estar tan contenta. No quiero tentar a la suerte. No quiero que esto pase. Quiero parar el tiempo.



'Que las noches con sus lunas y las lunas con sus huesos nos secuestren a los dos.'


No sé, aunque no sea mi estilo, para nada, de vez en cuando está bien eso de escuchar canciones moñas para recordarlo en silencio y ver películas de llorar para echar de menos cosas que nunca he tenido, sentarse en el sofá con una taza de café caliente, en pleno agosto, y romper a llorar, sin motivo aparente, aunque con mil razones. De vez en cuando me sienta bien desahogarme y sacar la parte sensible que él me anulo. 


Cuando conoces a alguien importante las cosas deberían ser al revés, debería empezarse por el final, por lo más doloroso, por la última despedida y acabar con dos besos, esos que ni se sienten, dos nombres desconocidos, que pueden llegar a conocerse como nadie, o no. Así sería más fácil, porque no duele no volver a ver a alguien que no conoces y tampoco se sienten esos dos besos “finales” de presentación. No sé, así sería más llevadero tratar con personas como tú, un cabrón sincero, con el que parece que cada abrazo vaya a ser el final, aunque no lo sea, pero sea como caer al abismo y morir, y no volver a nacer hasta el día en el que vuelvas a dignarte a contarme las pecas de la espalda.  
...Soltar en una carcajada todo el aire y después respirar...

María.

Tengo mucho miedo de todo. Miedo de lo que tenga que pasar, miedo de lo que será de mí. También miedo del presente, miedo del hecho de que esa independencia tan grande que tenía está desapareciendo. Estoy empezando a depender de otra persona que puede hacer conmigo lo que quiera, entre lo que se encuentra hacerme sufrir, y yo no sé si estoy preparada para que otra persona pueda controlar mis sentimientos. Ahora mismo lo que más me apetece es huir, alejarme de todo y recuperar mi independencia. Pero sé que no puedo hacer eso, que es un error enorme y que me arrepentiría durante mucho tiempo. Así que lo único que puedo hacer por ahora es luchar contra esas ganas de alejarme de todo y de todos, de aislarme.
También tengo miedo del futuro, del año que viene, de dentro de unos meses. Tengo miedo de la soledad que este cambio va a traer consigo. La soledad y la angustia que sentiré los primeros días. Inevitable, por otra parte; necesaria de todas las formas posibles, pero aún así, temida. Además, está el miedo de no dar la talla, de no poder actuar tal y como se espera de mi, de no llegar.

Leer conversaciones antiguas y pensar "¿que nos paso?"

 - ¿Qué te pasa?
- Que le necesito...
- ¿Y qué pasa por eso?
- Que yo nunca había necesitado nada ni a nadie...

.



No sé como empezar a escribir esto. Tengo un montón de ideas en mi mente, que aparecen y desaparecen rápidamente, pero no encuentro la manera de hilarlas todas, de conseguir que tengan algo de sentido. La verdad es que tampoco sé que decir. Sólo sé que necesito un desahogo, transmitir lo que yo pienso; cosa que, por otra parte, es una tontería, tampoco tengo nada importante que decir, nada que a alguien le pueda importar. Pero, de todas maneras, eso no me impide escribirlo.

Me siento perdida, arrojada a un mundo del que yo no he elegido nada. No me siento dueña de mi vida, siento que dependo de algo, de alguien, llámese "destino"- en el que, por otra parte, no creo- que dirige mi vida, mi camino hacia la muerte.
Porque, en definitiva, eso es la vida, la preparación para la muerte, un camino que nos lleva inevitablemente a la muerte. El concepto de vida es fácil de definir, pero, ¿qué es la muerte? No se como definirla, si como una etapa, un estado, un fin... Lo que si que sé, es que me da mucho miedo morirme; como a todo el mundo, creo. Aprender a morir yo creo que es el aprendizaje más importante que cualquiera puede adquirir en vida.

Tampoco sé que expresar con esto. Quizás mostrar la pobreza de mis pensamientos, la ingenuidad o la falta de madurez. No he dicho nada, pero he dicho todo lo que puedo decir por ahora.

Puede que sea por mi forma de ser, eso de no tomarme las cosas en serio, de no enfadarme nunca, eso de que me resbale completamente el hecho de que varias personas hablen, inventen o agranden cosas que yo haya hecho, por el simple hecho de que esas personas me importen una puta mierda, eso de que la importancia que se le da a determinados temas no es la misma que le doy yo. Pero puede que dentro de mi forma de ser este cambiando algo ahora mismo, porque la gente siempre ha hablado y siempre hablará, y tiene todo el derecho del mundo a hacerlo al igual que yo - y esto estoy empezando a comprenderlo ahora - tengo también todo el derecho del mundo a cerrar las bocas que me la gana, porque como dice el refrán: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Y eso sí, al igual que digo que por esa gente nunca intentaría cambiar nada, digo que por otra tanta si lo haría, siempre y cuando mi situación empiece a afectar a personas que me importan de verdad. Y puede que sea ahora, puede que sea el momento de cambiar, porque últimamente mis actos son un reflejo de todo lo contrario a lo que pienso, porque en estos días no estoy demostrando lo que siento, es más estoy haciendo todo lo contrario, y no, este no es el camino, este es el atajo que lleva al destino equivocado. Y si el destino no eres tú, tengo que abandonar esta especie de atajo ya mismo, empezar otro camino, con el único propósito de dejar de ser una cobarde. 





Echo la vista atrás y no sé qué fue lo primero que me gustó de él. No sé si su forma de vacilarme o la de halagarme. Yo creo que fue esa indiferencia que me obligaba a estar siempre pendiente de él, porque era la única forma de que me hiciera algo de caso. Quizás su seguridad en sí mismo, la seguridad que me transmite a mí. La verdad es que no lo sé, de lo único que estoy totalmente segura es de que es perfecto para mí.

#



Nostalgia. Esa es la palabra que primero aparece en mi mente, sentimiento que me llega en oleadas cuando voy allí. Pienso en cómo han cambiado las cosas desde entonces, en cómo todo lo que antes daba por hecho ahora se ve muy cuestionado. Como los que te querían, ahora ni se dignan a saludarte, como los que estaban contigo todos días ya no pueden hacerlo.
Y me da mucha pena, pena que se junta con rabia. Rabia por no poder cambiar lo que me arrebataron hace muchos años, once ya casi, por no poder cambiar lo que sucedio, por no poder arreglar todo.
Tampoco pido tanto, pido lo que cualquier persona necesita, lo básico. No sé, quizá soy muy ingenua, quizá muy idealista, pero esto que está pasando me está matando por dentro.
Que pronto parece que pasa el tiempo para unas cosas y lo eterno que se hace para otras. Diferentes situaciones por las que tienes que pasar hacen que te des cuenta de como son las cosas, de que nadie valora nada cuando en realidad hasta lo mas insignificante debe valorarse. De que no todo es facil, y por ello cuando llega algo dificil no puedes rendirte. 
La mayoria de las cosas que pasan en una persona no se pueden identificar en una simple mirada hacia el fisico, cosas como el dolor fisico y mental. Cosas que pocos saben y ven, pequeñas cosas que te imponen ser fuerte y te hacen madurar, valorar cosas que si no pasa nada, nadie las valora. 
Cambiar la forma de tu vida y convertirla en algo que no es lo que te gustaria hacer. Dejar de hacer lo que solias y sentir impotecia todo el tiempo. Secarte las lagrimas y obligarte a sonreir.
Al cabo de un año llegas a la conclusion de que miles de personas estan peor que tu, y a pesar de ello sonrien y pueden ser felices, que si ellos pueden yo también, que con todo se puede y ni un problema ni dos van a borrar mi puta sonrisa, que la esperanza es lo ultimo que se pierde y si se puede arreglar, mucha fuerza que tarde o temprano se arreglara.

María :)
La vida se compone de problemas y soluciones. 

María
No importa que llueva si estoy cerca de ti narana nanana...

Ehh, me paso el día molestándote las travesuras que te quiero hacer me encanta verte, enfadarte y reírme y aunque lo intentes no puedes dejarme ni un segundo de querer y te mortifica que lo sepa bien 
pero no ves que todo lo que te doy es todo lo que sé es todo lo que soy y ahora mira niña escúchame
 
                                  No importa que llueva si estoy cerca de ti, la vida se
                                convierte en juego de niños cuando tú estás junto a mí. 
María.


Cuando no ves la luz al final del tunel. Lo único que hay es tunel, estrecho y cada vez más pequeño. Sabes que tienes que seguir andando, pero lo que no sabes es si vas a poder seguir haciendolo. Necesitas de un impulso, una ilusión, pero esque con el tiempo, te das cuenta que quizá esa ilusión no es todo lo potente que debería ser para que consigas salir de ahí.
Me agobia, me siento encerrada, con claustrofobia, con una necesidad cada vez mayor de salir de ahí, pero sin una trampilla que me deje hacerlo.
Creo que tengo que cambiar de aires, aquí todo es muy igual, me siento bastante encerrada y limitada por lo que ahora tengo y soy. Me siento mal.

M E    D A    M U C H O    A S C O     T O D O      E S T O.

Q U I E R O      V E R A N O.

Fdo: la creadora de esta mierda de entrada. Con love.

Futuro incierto.

Estoy de limpieza, estoy intentando sacar de mi cabeza todo lo viejo, ordenar el ahora y dejar algo de sitio para lo que queda por venir. Para un futuro que seguramente no tiene ningún plan genial para mí; tal vez porque tampoco me lo merezca. No lo sé, pero lo que si que se, es que ese sitio que he reservado para el inevitable futuro ahora esta muy vació y saber que ese es el lugar más amplio de mi cabeza hace que yo, toda entera, me sienta muy vacía.
No pretendo que nadie me escuche, ni que nadie me ayude, ni si quiera pretendo que nadie me entienda, me bastaría con entenderme yo misma, con saber explicar con palabras esta desazón que por dentro no me deja tranquila, que me inquieta y que aunque periódicamente me abandona siempre vuelve para recordarme que no he hecho nada por remediarla y que por lo tanto soy la culpable de todo, la culpable de una culpa a la que hoy por hoy no le encuentro ninguna solución.
Elena.

Algo para toda la vida.

GRACIAS POR TODO

Elena.













María.
Que quien sabe que nos depara la vida, quien sabe que será de nosotros, que pasará mañana, cuál es el sentido de todo, somos un pequeño ser entre la nada y la nada quizá, el único sentido que puede ser o el que yo he querido enfocarle es ser feliz, es mi proposito, serlo a cada minuto del día, pase lo que pase sonreír siempre, y hacerle frente a los problemas como si de una pequeña lluvia se tratara, ¿que merece la pena más que disfrutar de la vida? Sé feliz.
María.
"Cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que ese resto de tu vida comience lo antes posible". Sin más complicacion que esta las personas soñamos por las noches siempre creyendo que un día de estos llegara un príncipe azul acabara con cualquier momentos que desees que desaparezca y hará que sientas la mayor felicidad que has sentido en tu vida. 
Al despertar todos recordamos que aquello era un sueño que los principes no existen y que solo sale perfecto en los cuentos de hadas.. 
Yo he decidido vivir mi sueño cumplir lo que aquel día soñe luchar con todas mis fuerzas como he echo desde el principio conseguir mi principe, que me haga ver que en la realidad las cosas buenas y las historias preciosas tambien existen y darme cuenta de con quien quiero pasar el resto demi vida.
María
Y esque ese algo que hay entre nosotros me vuelve loca, 
vosotros llamarlo X que yo se perfectamente como 
se llama, hace que te tiemblen las piernas que 
sientas mariposotas en el estomago que el corazon 
 te vaya a mil por hora y que te puedan las ganas 
de tenerlo,aquí y ahora.


María

La única forma de que no te rompan el corazón, es fingir que no tienes uno. Apariencias que se amontonan, creando un camino que he seguido a ciegas y que me ha traído hasta aquí. Que me han hecho ser lo que soy ahora. Son como un incesante grito en mi interior que no me dejan salir del caparazón, apariencias que han intentado evitar lo inevitable, que han intentado acostumbrarme a esto. Que han querido que no sufriera, que han querido que no diera a entender que las cosas son tal y como son. Sólo apariencias. 


Y mírame a la cara y atrévete a negarme que conoces tantas camas como historias que contarme, mejor no des detalles, prefiero que te calles, que me evites que te alague con piropos y verdades.

Quería contarte que hace tiempo que no duermo en condiciones, que ya no tengo hambre ni ganas de comerme el mundo, que ya no veo las cosas desde el lado bueno, que ya no aguanto más mentiras, que ya no puedo con esto. Quería contarte que vi en ti lo que nunca jamás había visto en nadie, que todos tus defectos para mi eran virtudes, que tus manías pasaron a ser las mías y que tu sonrisa era la única que sacaba la mía. Quería decirte que no he sabido estar a la altura, que la presión pudo conmigo, que yo no puedo competir contra tantas otras mejores que yo, que yo no soy así, y que la rabia me está empezando a consumir. Quería explicarte que a pesar de todo sigo aquí y que seguiré siempre que pueda. 
Nos hemos saltado tantos pasos que ahora imposible encauzar el camino, empezamos sin frenos y acabaremos estrellados contra alguna pared. Quizás sea culpa mía, porque cualquier persona en la misma situación habría hecho algo totalmente distinto. Cualquiera con un mínimo de valentía y autoestima habría sabido valorarse y elegir mejor. Pero yo no, y en verdad aunque tuviera otra oportunidad de empezar de cero, de otro forma, seguramente no cambiaría nada, porque seguiría dejándome llevar, lo sé. Creo que ya no tengo remedio

Tú eres la fuerza que a veces me falta, tú eres la velocidad que en su día necesité pero que ahora está empezando a desbordarse. Tú me diste impulso, me distes ganas y también valor. Tú conseguiste hacerme sentir bien cuando no podía más. Tú me sacaste de un pozo pero me has metido en otro más oscuro y profundo. Tú eres mi sonrisa, pero también todas mis lagrimas, eres el sol pero también la peor de las tormentas, eres pura tempestad. Tú, mi día y mi noche. Mi impulso y también mi caída. Eres todo lo que un día necesité y lo que espero dejar de necesitar pronto.


Impotencia hacia situaciones que te consumen, verlas, escuchar cada momento y tener que quedarte de brazos cruzados, es duro la verdad, es triste y no me gusta nada, odio ver sufrir a la gente y todavía más si esa gente me importa. Odio que las únicas opciones posibles tengas unas consecuencias tan malas, que todo pueda afectar tanto, las vendas en los ojos, las sonrisas que lo arreglan todo, y las cosas que no tienen ni pies ni cabeza. Ójala pase pronto.

María


Me siento fatal. Una rabia, una impotencia, una sensación de ver todo tan claro pero no poder hacer nada. ¿Por qué? Por amistad. Pero, ¿es realmente correcto lo que estoy haciendo?¿Es mejor hacerme a un lado, y dejar como se estrella, como se ríe de ella, que es lo que está haciendo, como se hunde cada vez más?¿Es mejor que hacer lo que realmente la ayudaría, pese a que, seguramente, no me lo perdonaría en mucho tiempo? Realmente aquí ella se hunde y las demás vemos como lo hace sin hacer nada, y eso, para mí, no es amistad. Nos convierte en cómplices.
Por eso, me gustaría terminar con esta mierda en la que se ha metido de una vez, y joder, si ella no es capaz, puede que tenga que hacerlo yo.
Esto ha llegado ya demasiado lejos, sea visto por donde sea.
Pero creo, que a lo mejor por amistad, porque ella me ha pedido que deje las cosas como están, o por cobardía, por miedo a perder su amistad, no voy a hacer nada.
Y eso es lo peor, que me voy a convertir en cómplice de algo en lo que yo no tendría que tener nada que ver.

"Cuando no la acaricies, ni escuches su risa, cuando no huelas su colonia ni puedas mirarla a los ojos. Cuando no la tengas para reírte, cuando no te llegue un puto mensaje a las tantas de la mañana o no te de los buenos días. Cuando ya no escuches esas tonterías que solo ella hacía. Cuando ella ya no se gire buscando tus labios... Entonces, la echaras de menos"
A pesar de toda la felicidad que puede sentir una persona hay momentos en los que se siente incomprendida, incomprendida porque siente algo que los que tiene alrededor no pueden sentir. 
Sentir que algo te da verdadero pánico, que un día sufres y lloras hasta que no puedes más, sientes miedo, dolor y lo único que ves es niebla a causa de las lágrimas, quieres deshacerte de eso y ser fuerte pero lo único que deseas es huir irte lejos y no pisar nada que tenga relación. Cada vez que el pensamiento vuelve a ti te vuelves débil y las lágrimas vuelven a aparecer, cada día que por la fuerza el pensamiento debe volver a ti quieres perderte, no escuchar y que nadie te toque, sabes que no sirve de nada tu palabra pero que tampoco va a servir ninguna otra que entre a tus oídos. Solo queda continuar con esa paciencia ya inexistente, sacar fuerzas de donde no las hay, pensar positivo, y saber que lo que se consigue es por méritos propios. Me dan verdadero pánico los hospitales. 
María.