Cuando vuelvas a este remoto lugar, recuerda que yo siempre te quise, y que aunque el tiempo pasa, a veces los sentimientos son más duraderos que las propias rocas, y que, generalmente, no sufren ningún tipo de erosión.
Recuerda nuestros momentos, no voy a ser tan optimista de pedir que sólo sean los buenos, también te permito, es más, te obligo a que recuerdes los malos. Todos esos días en los que odiarme era tu deporte favorito, todos esos momentos de desesperación por mi absurda manera de ver la vida.
Recuérdame, ya no solo como persona, sino también como alma perdida en un mar repleto de soledad.
Cuando regreses, recuerda que yo nunca me fui, que siempre estaré esperándote. A tí y a tu maravillosa sonrisa.

0 comentarios: