A pesar de toda la felicidad que puede sentir una persona hay momentos en los que se siente incomprendida, incomprendida porque siente algo que los que tiene alrededor no pueden sentir. 
Sentir que algo te da verdadero pánico, que un día sufres y lloras hasta que no puedes más, sientes miedo, dolor y lo único que ves es niebla a causa de las lágrimas, quieres deshacerte de eso y ser fuerte pero lo único que deseas es huir irte lejos y no pisar nada que tenga relación. Cada vez que el pensamiento vuelve a ti te vuelves débil y las lágrimas vuelven a aparecer, cada día que por la fuerza el pensamiento debe volver a ti quieres perderte, no escuchar y que nadie te toque, sabes que no sirve de nada tu palabra pero que tampoco va a servir ninguna otra que entre a tus oídos. Solo queda continuar con esa paciencia ya inexistente, sacar fuerzas de donde no las hay, pensar positivo, y saber que lo que se consigue es por méritos propios. Me dan verdadero pánico los hospitales. 
María.

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