La única forma de que no te rompan el corazón, es fingir que no tienes uno. Apariencias que se amontonan, creando un camino que he seguido a ciegas y que me ha traído hasta aquí. Que me han hecho ser lo que soy ahora. Son como un incesante grito en mi interior que no me dejan salir del caparazón, apariencias que han intentado evitar lo inevitable, que han intentado acostumbrarme a esto. Que han querido que no sufriera, que han querido que no diera a entender que las cosas son tal y como son. Sólo apariencias. 

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