Echo la vista atrás y no sé qué fue lo primero que me gustó de él. No sé si su forma de vacilarme o la de halagarme. Yo creo que fue esa indiferencia que me obligaba a estar siempre pendiente de él, porque era la única forma de que me hiciera algo de caso. Quizás su seguridad en sí mismo, la seguridad que me transmite a mí. La verdad es que no lo sé, de lo único que estoy totalmente segura es de que es perfecto para mí.

0 comentarios:

Publicar un comentario