Tengo mucho miedo de todo. Miedo de lo que tenga que pasar, miedo de lo que será de mí. También miedo del presente, miedo del hecho de que esa independencia tan grande que tenía está desapareciendo. Estoy empezando a depender de otra persona que puede hacer conmigo lo que quiera, entre lo que se encuentra hacerme sufrir, y yo no sé si estoy preparada para que otra persona pueda controlar mis sentimientos. Ahora mismo lo que más me apetece es huir, alejarme de todo y recuperar mi independencia. Pero sé que no puedo hacer eso, que es un error enorme y que me arrepentiría durante mucho tiempo. Así que lo único que puedo hacer por ahora es luchar contra esas ganas de alejarme de todo y de todos, de aislarme.
También tengo miedo del futuro, del año que viene, de dentro de unos meses. Tengo miedo de la soledad que este cambio va a traer consigo. La soledad y la angustia que sentiré los primeros días. Inevitable, por otra parte; necesaria de todas las formas posibles, pero aún así, temida. Además, está el miedo de no dar la talla, de no poder actuar tal y como se espera de mi, de no llegar.

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