Sentir en vez de fingir, abrir en vez de cerrar, soñar en
vez de llorar, querer en vez de engañar.
Ser una persona autentica en este mundo es complicado y más
aun es encontrarla, porque aunque cada uno de puertas para dentro piensa,
siente, ama, de una forma autentica luego hay que guardar las apariencias,
adoctrinarnos en lo que la sociedad aceptar y aunque en cierto modo todos
deseamos poder mostrar nuestro pequeño mundo interior, no dudamos en juzgar al
resto si se salen lo más mínimo de lo “normal” y es que aun no hemos aceptado
que este término por el que todos no definimos no existe, que es fruto de una
sociedad basada en los prejuicios y en la apariencia física, fruto de una
sociedad que se quedo a las puertas de un mundo desconocido y precisamente este
miedo a lo desconocido la induce a tachar al resto de diferentes y por lo tanto
excluidos de un grupo que por otra parte no podía ser más heterogéneo y “diferente”.
Esther

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