Grande, muy grande,
las pequeñas cosas siempre son las más grandes, las más importantes, como una
de esas miradas intensas que hablan por si solas, como un sábado por la noche,
como un abrazo, como una sonrisa, como tu sonrisa, como un guiño, como un día
de lluvia encerrada en casa, como una noche de desfase total, como una
conversación contigo, como un día caluroso tirada en la piscina, como los
silencios que no se hacen incómodos, como las largas tardes hablando con ellas,
como escuchar un ‘te quiero’.
Como
tú, pequeño.

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