Recorrer los escasos cinco centímetros que, como en otras noches quedan de distancia entre nosotros. Aproximar las respiraciones y quitar las barreras, reducir complejos y escusas baratas. Saciar las ganas que se vienen arrastrando ya desde hace un tiempo. Fumarnos los labios, calada a calada, despacio, sin perder ni un solo detalle del momento. Bebernos la noche infinita, para que se haga eterna. Agarrarnos a las cuerdas vocales y no soltarnos hasta que amanezca.

0 comentarios:

Publicar un comentario