Tenemos algo que nos hace siempre pensar en las cosas malas. Estamos constantemente contando nuestras desgracias. Una forma de autocompacedernos a nosotros mismos. Ese victimismo tan humano que nos impide disfrutar y dejar de ver con claridad cosas que realmente son importantes. Que bien, que todos tenemos problemas, pero ¿hasta qué punto son importantes esos problemas?
Debemos aprender a dejar de lado esas cosas malas, dejar de decirnos a nosotros mismos lo desgraciados que somos, ponernos de pie y comerse el mundo.

0 comentarios:

Publicar un comentario