Subió el volumen de la música. Tenía el maquillaje corrido, y el tirante de la camiseta caído. Un vaso de vodka en la mano, y a cada trago lo comprendía menos todo. El vodka iba desapareciendo al igual que se desvanecían su felicidad y entusiasmo. Pensó que sería diferente pero... de nuevo se equivocó, y eso le dolía. Se sentía vacía, aquella noche estaba completamente sola... recordó los momentos en los que estaba sonriendo y su mirada se nublo por las lagrimas, al igual que sus sentimientos, que acabaron ahogados en ese mar de alcohol y lagrimas de mala calidad. Acabó bailando, perdida entre la gente, gritando y enfurecida, como si le fuese la vida en ello, intentando recordar cómo había llegado a ese punto en el que ni ella misma se reconocía, solo quería que todo fuera como siempre, porque esto, sin darse cuenta, la iba matando poco a poco. 

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