Sabes, tú me enseñaste a sonreír.

Hay veces que pienso todo está perdido y otras veces pienso todo lo que te quise de algo habrá valido. Los segundos pasan y el tiempo ha dejado para ti la alegría y a mí en el pasado 
Si el tiempo que gasto al día en mirarte lo hubiera invertido' en acariciarte quizás otro gallo hoy me cantaría, quizá la tristeza en mi vida sería alegría.

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