##

Desde que nacemos nos enseñan cosas. Al principio nos enseñaban cosas sencillas, lo que era bueno y lo que no, lo que podíamos o no hacer y tocar, lo que debíamos hacer. En el cole nos empiezan enseñar cosas como a sumar, a multiplicar, a leer, a sabernos nuestros huesos o los planetas del Sistema Solar. Con el tiempo crecemos, empezamos a aprender cosas más complicadas, logaritmos, formulas larguísimas, biomoléculas fundamentales para nuestra vida. Sin embargo, a mí nadie me ha enseñado a vivir. Nadie me ha enseñado ni me ha explicado  qué es lo que tengo que sentir o como tengo que reaccionar en cada momento. Nadie me ha dicho que me va a pasar, en que me voy a equivocar, ni como poder solucionar mis errores. Quizás por eso es tan impresionante vivir. Porque mi vida es diferente a la de él, o la de aquel o la del de más allá, nunca sé lo que me va a pasar mañana, ni siquiera sé lo que me pasará en los próximos cinco minutos. Sólo sé lo que ya paso y lo que está pasando ahora mismo. La teoría aquí no vale. La vida no es como una ecuación de segundo grado que con una fórmula puedes resolver. Y lo mejor de todo es que tú eres la protagonista, tú eres la que terminarás resolviendo la ecuación de tu vida.

0 comentarios:

Publicar un comentario