Que ya no vivo siempre pendiente de su pelo.



Y mírala, tan ella tan suya, tan como nunca. Tan sonriente, tan pícara e inocente a la vez. Ha vuelto a nacer. ¿A sufrido una metamorfosis? No, ni mucho menos. Sólo que ya no cree en el amor. Que se dice rápido, a pesar de la realidad de su significado. Y mírala, como baila por las calles, como grita de locura, como se disfraza de mil y un personajes diferentes. Dime jovencita, ¿todo te va bien? Sí sí de maravilla, como antes de conocerle. Como si todo hubiera sido un mal sueño. Como si ahora hubiera despertado, y hubiera retomado mi vida desde el punto exacto donde la deje, tan abandonada. Que ya no vivo rodeada de problemas, que los ahuyento cuál mal espíritu. ¡Que venga la primavera! Que me como a ella y a sus flores. Y usted, varón cobarde, ahora no decida volver para oscurecer mi vida. Ahora que mi nombre se empieza a oír por la ciudad no digas que me conoces. Porque prometo olvidar hasta tu nombre.

0 comentarios:

Publicar un comentario