A veces ni siquiera hace falta que las palabras sean reales para que surjan efecto. A veces no es necesario creer, pero si ser conscientes de que ni todo es tan blanco ni tan negro, ni todo tan falso ni todo tan cierto. Hay miles de personas ingenuas que se creen absolutamente todo lo que ciertos embaucadores cuentan, con el fin de pasar un rato divertido, y mañana si te he visto no me acuerdo. Yo sinceramente no me considero de esas personas, pero mi caso es todavía peor, sí, porque aún siendo consciente de la triste realidad y sin creerme ni la mitad de palabras que pronuncian esos labios, moriría por pasar ese rato contigo y todos los que pueda, siempre que tú quisieras. 

0 comentarios:

Publicar un comentario