Tenías que saber que no era para ti, que te tenías que inventar miles de escusas para convencer a tu cabeza que sí, que el era perfecto, y que el realmente te quería, aunque lo único que hacías era meter en tu cabeza ideas equivocadas, no te quería, solo te utilizaba y en el fondo de tu corazón lo sabías.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Elena.


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