Hay amores que duran menos que un cigarro y te hacen el mismo daño.


Buscaba la felicidad, y llegaste tú. Pensé que serías... báh, tonterías. No eras tú, que digo, tú no podías ser. Era yo y mi cuento de hadas, yo y mi ilusión perdida. Era yo y miles de dudas. Era yo... y tú me tratabas como una reina. Era todo un nudo de misterios. Enredos que hacían que me quitaras el sueño. Era yo, y tu reino lleno de miles de tesoros para mí. Era yo y una mentira. Era yo misma la que me traicionaba, la que me hacía jugar malas pasadas. Solo quería ser feliz, solo quería tener a alguien aunque solo fuera por una vez. 

0 comentarios:

Publicar un comentario