Ese lugar.

Ojalá existiera un lugar en el que no existiera la maldad, las injusticias o la tristeza. Un lugar en el que cualquier persona pudiera ser feliz. Un lugar en el que no hubieran condicionantes sociales que te obligaran a hacer las cosas de una manera determinada, un lugar dónde todo fuera posible, donde los sueños y las ilusiones tuvieran cabida. Un lugar en el que existiera la justicia, en el que cada persona pagara por sus errores. Un lugar donde todo el mundo fuera aceptado por lo que es, y no por lo que aparenta o quieren los demás que sea, un lugar donde todas personas pudieran mostrarse tal y como son, no tuvieran que crear capas y capas para evitar que les hagan daño. 
Yo iría ahí de cabeza, sin pensarlo dos veces.
En fin, yo tampoco pido más que un lugar justo, un lugar que, en realidad, sólo existe en mi cabeza, en mis sueños.

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