Y al final me cansé de quererte, de la bronca del domingo, de vivir a la sombra siempre de ese “que pudo haber sido" .



No creo que exista nada más agobiante, que la continua carga del “que pudo haber sido”, ni nada más inútil que perder por el miedo a perder, pero eso sí  nada supera a la impotencia del “pude no quise, quiero no puedo”. 

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