-Vale... Cógeme la mano, cógemela. ¿Tú notas cómo tiembla? ¿Lo notas? Este es el problema, que no puedo mirarte sin que me tiemble el pulso. Y me sudan las manos, como si fuera una pipiola. Que me tocas y el corazón se me pone a mil. Que es que no puedo estar a menos de cinco metros de ti sin que me fallen las piernas. Este es el problema. Intento evitarlo y no puedo, es que no puedo.


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