Lo reconozco, soy una persona muy influenciable. Un gran defecto a la vista de todos. Me importa mucho lo que las personas piensen de mi, altero mi manera de comportarme o de ver las cosas según lo que me diga la gente sobre dicha acción o comportamiento. Me importa mucho lo que piensen los demás de mi apariencia física aún yo sabiendo que no es nada buena. Me afectan mucho los comentarios de ciertas personas que en realidad solo quieren herirme y si, puede que algunas cosas de las que me dicen las piensen de verdad, pero yo se que no todas y, aún así, me influyen, me importan, demasiado, más de lo que debería y mucho más de lo necesario. Y bueno, he aquí la solución: vivir tu vida sin importarte los demás, haciendo caso solo a uno mismo y a lo que sientes. No dejarse llevar por el qué dirán o el qué pensarán sino únicamente hacer lo que de verdad te apetece, lo que te sale del corazón.
Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu
cabeza.
Anónimo
Patricia.

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