AUTODESTRUCCIÓN.

La parte más difícil de la vida es construir todo aquello que nos importa, pues destruirlo lo podemos hacer en cuestión de segundos. Un ejemplo de esto es la confianza.
 La confianza hacia las personas que tú quieres requiere mucho tiempo y esfuerzo. Tú no empiezas a confiar en nadie de un día para otro, ni alguien empieza a confiar en ti porque si. En cambio destruirla es de lo más sencillo. Con una mala acción, un mal gesto o una mala contestación puedes romper todos los lazos de confianza que tienes con una persona. Y la confianza es como las neuronas, en cuanto se ha destruido es imposible regenerarla. Porque siempre pensarás en lo que ha pasado y en que ya no puedes confiar en la otra persona de la misma manera.
Como con la confianza, lo mismo pasa con el amor. Cuando algo se rompe, no intentes arreglarlo, no intentes solucionarlo, porque lo único que puedes conseguir es hacerte daño. Como dice el gran Joaquín Sabina "el amor es un juego, en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño". Y qué razón tiene.
Por ello nos tenemos que centrar en construirnos a nosotros, en construir los buenos momentos y a los amigos y en mantener lo que ya hicimos hace algún tiempo  (pues es tan importante conseguir algo como mantenerlo) ya que al fin y al cabo estamos construyendo las bases de nuestra vida.





A si como construir todas esas cosas es construir las bases de nuestra vida, destruirlas supone destruirnos a nosotros mismos, ya sea por remordimientos, tristeza o nostalgia. 



Patricia.

0 comentarios:

Publicar un comentario