Un día un buen amigo
mío me dijo que él no se arrepentía de nada de lo que había hecho nunca. Que no
lo hacía porque todo lo que ahora se daba cuenta que había hecho mal, en ese
momento creía que hacía lo correcto. Y si no lo correcto, si lo que él quería
en ese momento.
Y es así, no existe el
arrepentimiento, existe el aprendizaje. El aprendizaje de todos los errores que
hemos cometido y que, gracias a ellos sabemos qué es lo que no debemos volver a
hacer. Está claro que nadie es capaz de hacer siempre lo correcto, lo que está
bien.
Es necesario aprender
de todo lo que hacemos mal, pero no estar arrepintiendo de haberlo hecho
porque, posiblemente, si no lo hubiéramos hecho en ese momento no seríamos
felices. Aunque esta claro que los errores cuando los ves desde el pasado
tienes claro que si se te volvieran a presentar los sabrías sortear.
Por ello equivocarse
es necesario, pero arrepentirse es totalmente innecesario e incluso insano.


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