Días de verano, mejor noches de verano y es que me encanta llegar a casa después de un día caluroso en la calle, ponerme el pijama y salir a la puerta, y notar esa temperatura tan agradable nada agobiante, sentir como la noche calmada me incita a incorporarme  a ella a introducirme y sumergirme en mis pensamientos a volverme totalmente egoístas, rodeada por un mundo que en ese momento parece perfecto, arropada por un cielo estrellado que me invita  a contar las estrellas, a admirar lo diminuta que soy frente a ese gran mundo que evoluciona con migo que me hace evolucionar, que ya estaba presente antes de mi existencia y que lo seguirá estando cuando me marche, cuando nos marchemos todos, y es que es gracias a esos momentos, gracias a esos instantes que me doy cuenta de lo poco importantes son mis preocupaciones, de que nadie es imprescindible, de hecho de que hay personas de las que valdría mas prescindir, y es que quizás esto sea algo que todo el mundo sabe y que muchos ya han dicho, que la vida está en los pequeños detalles, que lo importante lo que siempre vamos a recordar serán esos pequeños momentos, pero precisamente por eso por que cada uno vive sus pequeños momentos y para todos son importantes o imprescindibles, creo que merecen una especial atención.

Esther

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