Y la vida siguió como siguen las
cosas que no tienen mucho sentido
Las segundas partes nunca fueron buenas, como las segundas oportunidades. Como los segundos días. Los segundos platos nunca se valoran tanto como los primeros, como las personas. Por eso me temo que ya me he cansado de ser siempre lo segundo en tu vida. Como tu segunda opción, bueno la segunda o la ochenta ya ni se sabe...
+¿Qué haces tan callado?
-Mirarte.


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