A veces no es necesitar, es querer.

Cuando dices "necesito" no te haces responsable. La necesidad parece algo que está fuera de mí. Yo no tengo nada que ver. Me someto a algo que es imprescindible para mí.
Yo quiero, en cambio, es una expresión comprometida con todo mi ser.
Yo quiero implica una elección.
A partir de todo este razonamiento surge con claridad que cuando necesito algo, creo una expectativa. No hay un plan de acción en relación con ella, sino solo una actitud dual frente a lo que pasará: por un lado, la ansiedad de que algo suceda y, por el otro, el miedo de que no suceda.
La consecuencia de vivir mis deseos como necesidades es que si lo esperado no sucede me parece mi aniquilación.

0 comentarios:

Publicar un comentario